La fama es como el culo, todos tenemos una. La de los funcionarios es de redomados vagos que pasamos hasta el ojete del trabajo. ¿Es esto cierto?, ¿pasan los maestros de sus alumnos?, ¿pasan los doctores de sus pacientes?, etc,etc... Demostraré que la percepción de la realidad en este asunto del ser humano español no funcionario tiende a ser sesgada y lo haré con dos simples preguntas.
¿Cumplen los funcionarios de Hacienda con su labor?
¿Cumplen los guardia civiles de Tráfico con su labor?
Me juego el cuello a que el 99% contestará que no es que cumplan, es que se extralimitan. Curiosamente tenemos aquí a unos funcionarios que, lejos de ser vagos, trabajan con un celo que en cualquier otra circunstancia sería digno de elogio.
Saquen ustedes mismos las conclusiones que crean oportunas.