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3.3.10

Yo funcionario (III)

La fama es como el culo, todos tenemos una. La de los funcionarios es de redomados vagos que pasamos hasta el ojete del trabajo. ¿Es esto cierto?, ¿pasan los maestros de sus alumnos?, ¿pasan los doctores de sus pacientes?, etc,etc... Demostraré que la percepción de la realidad en este asunto del ser humano español no funcionario tiende a ser sesgada y lo haré con dos simples preguntas.

¿Cumplen los funcionarios de Hacienda con su labor?
¿Cumplen los guardia civiles de Tráfico con su labor?

Me juego el cuello a que el 99% contestará que no es que cumplan, es que se extralimitan. Curiosamente tenemos aquí a unos funcionarios que, lejos de ser vagos, trabajan con un celo que en cualquier otra circunstancia sería digno de elogio.
Saquen ustedes mismos las conclusiones que crean oportunas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por esta serie, realmente necesaria, señor Urodonal.

A mi lo que más me cabrea sbre poner a los funcionarios en la picota es la cortina de humo que se extiende sobre los cargos de confianza y dedazos varios sin oposición pero con carnet de partido que han tomado las administraciones. Esos sinvergüenzas si que son caros.

Por cierto, toda la vida he trabajado en la empresa privada y pudo contar por millares los vagos y escaqueados con los que he topado.

Misosofos dijo...

Hay funcionarios y funcionarios.
No podemos prescindir de maestros y fuerzas del orden, pero sí de personal administrativo redundante.
Y sí que hay algunos que se tocan todo el día los cataplines, sí...