Cuando uno se plantea la educación de la prole siempre está dudando entre una educación realista, que acepte el mundo como es, para lo que ayudaría mucho colocar la máxima de Uro en un lugar bien visible de sus cuartos, mismamente al lado del poster de Hannah Montana, para que la leyeran al acostarse y al levantarse.
O emperrarse en seguir enseñando que otro mundo es posible corriendo el riesgo de inhabilitarlos para ser cabrones.
Antes para los listos -bueno y para los estudiosos- había salidas, en el caso de no salir suficientemente cabrones, que les permitían mantener una familia honradamente y ser hombres y mujeres de provecho. Por ejemplo opositaban o elegían una profesión liberal.
Hoy las profesiones y la función pública se ejercen en el seno de organizaciones que, so pretexto de pragmatismo y eficacia, son nidos de cabrones de la peor laya, los que ejercen su cabronismo en nombre propio por cuenta de terceros.
Hombre, pues dependerá de qué entendamos por éxito. Si entendemos que éxito es ganar mucho haciendo poco, follarse a todo lo que se mueva sin importar los demás, y, en definitiva, pisar impunemente cuantas cabezas sean necesarias para alcanzar los objetivos, pues entonces no nos extrañemos de que nuestros modelos de éxito resulten ser unos cabrones.
5 comentarios:
Brutal
Lo secundo.
Pero no lo comparte.
No tengo éxito, claro.
Cuando uno se plantea la educación de la prole siempre está dudando entre una educación realista, que acepte el mundo como es, para lo que ayudaría mucho colocar la máxima de Uro en un lugar bien visible de sus cuartos, mismamente al lado del poster de Hannah Montana, para que la leyeran al acostarse y al levantarse.
O emperrarse en seguir enseñando que otro mundo es posible corriendo el riesgo de inhabilitarlos para ser cabrones.
Antes para los listos -bueno y para los estudiosos- había salidas, en el caso de no salir suficientemente cabrones, que les permitían mantener una familia honradamente y ser hombres y mujeres de provecho. Por ejemplo opositaban o elegían una profesión liberal.
Hoy las profesiones y la función pública se ejercen en el seno de organizaciones que, so pretexto de pragmatismo y eficacia, son nidos de cabrones de la peor laya, los que ejercen su cabronismo en nombre propio por cuenta de terceros.
Pilix: Muy amable
Anónimo al cuadrado: Ya somos dos
Anónimo: si se me permite, Amén.
Hombre, pues dependerá de qué entendamos por éxito. Si entendemos que éxito es ganar mucho haciendo poco, follarse a todo lo que se mueva sin importar los demás, y, en definitiva, pisar impunemente cuantas cabezas sean necesarias para alcanzar los objetivos, pues entonces no nos extrañemos de que nuestros modelos de éxito resulten ser unos cabrones.
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