Tener 3 patas no es un defecto. Le garantiza al taburete su estabilidad en superficies que no sean del todo llanas. La silla, en cambio, bailará en superficies irregulares y tendrá que resolver el problema con una humillante prótesis. Pero el taburete prefiere concentrarse en el odio. Mal negocio.
2 comentarios:
Ey, ¿qué ha pasado aquí?
¿el retorno?
Tener 3 patas no es un defecto. Le garantiza al taburete su estabilidad en superficies que no sean del todo llanas. La silla, en cambio, bailará en superficies irregulares y tendrá que resolver el problema con una humillante prótesis. Pero el taburete prefiere concentrarse en el odio. Mal negocio.
Me alegra verte de nuevo, Urodonal :)
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