Ya lo saben ustedes , tengo hijos. Cuando yo era pequeño te soltaban a las cinco (barrio de obreros que trabajaban por turnos, la siesta era sagrada) y andabas suelto hasta que te llamaran , que en verano nunca era antes de las once. Ahora te pasas la vida con ellos (madre casi siempre y algunos padres cuando pueden , es mi caso) y ahí viene el problema.
Sucede que los hijoputas suelen serlo desde su más tierna infancia y uno, a sus años, los ve venir de lejos, con lo que duda entre decírselo claramente a sus hijos ("Ese hijoputa os va a hacer sufrir, cuanto antes lo mandéis a la mierda mejor") o dejarles que lo descubran por sí mismos.
Sí, ya sé que debemos dejar que los niños experimenten, se equivoquen, etc,etc... pero ¿les dejaríamos probar una seta sabiendo que es venenosa?.... Además, el hijoputa es hijoputa y cualquier manual de padres neoñoños te lo dice bien claro, no hay que mentirles, ergo, si fulanito es un hijoputa pues lo es y no hay más que hablar.
"¿Y cómo sabes tú que no te equivocas al juzgar a un niño como hijoputa?", preguntará el típico lector sabelotodo. Bien, es evidente que no puedo tener la certeza y el hecho de que yo, a mis 40, me haya equivocado en poquísimas ocasiones , ciertamente no me garantiza el éxito en futuras calificaciones. Sólo puedo , parafraseando al ilustre Samuel Westford, decir que "Si hay niscalos a puñaos, ¿pa' qué coño vamos a coger la seta rara?".
6 comentarios:
Uf, quiero ser padre, pero me entran escalofrios de pensar en esa responsabilidad, y hay que tomar decisiones de esas continuamente. Yo soy ahora mismo partidario de dejar a los hijos que se lleven sus hostias y que aprendan, claro que vigilando para que éstas no sean demasiado fuertes. Pero eso es lo que digo ahora, sin hijos, y aun así, lo veo tan complicado...
Antes a los niños se les hostiaba porque eran malos por naturaleza, llevaban el diablo dentro. Hoy en día a los niños los sobreprotegemos porque son buenos e inocentes por naturaleza, es el sistema que los pudre. Ni puedo ni podré evitar que mis hijos se peguen hostias, pero no dejaré de señalárselas cuando las vea venir.
El tema de los hijoputitas... hay cada crío más malo, de esos que disfrutan maltratando animales o abusando de los compañeros de clase...
Herodoto: además es que da igual, tú puedes vigilar que no se lleven unas hostias concretas... y se llevarán otras.
lapaula: lo que más jode es que al final el niño medianamente educado parece tonto con tanto borde alrededor.
Me importa un pimiento que Uro acierte o se equivoque juzgando a un niño como eso que dice él, pero estoy muy intrigado sobre el criterio o norma que utiliza Uro para establecer que un niño es eso que dice él; máxime si tenemos en cuenta que los papás y la abuela del angelito discrepan de su veredicto. ¿Cómo podemos saber que el rasero de uro es el bueno? ¿Nos basta con que su edad sea provecta? ¿es suficiente que según él casi todos los que ha considerado que son eso que él dice según él mismo lo han sido efectivamente?
típico: dada mi condición de ateo y por lo tanto mi convencimiento pleno de la no intervención de un ser supremo en mi nacimiento (mucho menos en mi posterior desarrollo físico y mental), creo que mi criterio es consecuencia por un lado de mi herencia genética y por otro lado de factores culturales.
;)
Ya, ya majete, pero sabes: El problema es la colisión de tu criterio con el de los papás y la abuelita del presunto, ellos -me consta- tambien tienen herencia genética y una pila de factores culturales, sin embargo para ellos el presunto es un cielito. Mal arreglo tiene la cosa...
Por otra parte: que birria de factores genéticos y herencia cultural (o era al revés) que te anda obligando a distinguir entre presuntos y normales, yo creía que vuestra herencia de factores y vuestra cultura genética os permitía disfrutar libremente de la vida sin preocupaciones. Probablemente lo he pillado mal...
;)
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